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En Madrid, en 1857, el médico militar José Díaz
Benito es designado para la formación de un “Gabinete
Anatómico” de pasta modelada en el Hospital Militar
de Madrid, ubicado en el Seminario de Nobles. Como ayudante tiene
a otro médico militar, Cesáreo Fernández Losada,
que se especializó en modelados de pasta cerámica.
Díaz Benito frecuentaba los círculos científicos
madrileños y era muy amigo del conocido Dr. Velasco, fundador
del hoy museo de Antropología, y con el se había iniciado
en la reproducción de figuras anatómicas tridimensionales
de estuco, piedra y cera (3). En 1860, Díaz Benito abandona
el ejército, quedando el museo a cargo de Cesáreo
Fernández Losada. Es por estas fechas cuando creemos que
Zofío entra en relación con el Dr. Fernandez Losada
y comienza a trabajar, en el denominado Museo Anatómico Patológico
del Hospital Militar de Madrid (4). Allí, Zofío realiza
figuras anatómicas sobre preparaciones de cadáveres
realizadas por el Dr. Losada. Estas figuras son pintadas y montadas
sobre un marco de madera, con unas dimensiones de 39x25. Las figuras
son distribuidas por numerosas Universidades, para su utilización
por los alumnos. Actualmente hay figuras en las Universidades de
Santiago, Salamanca y Granada. Todas ellas estaban identificadas
con una etiqueta que indicaba: “Clínica Quirúrgica
del D.C.F. de Losada. Progreso 5. Madrid. Enrique Zofío Dávila,
escultor anatómico. Progreso, 5. Madrid.”
De la relación de Zofío con el estamento militar poseemos
muchos datos, al contrario de su relación con el Hospital
San Juan de Dios. Sabemos que después de su anterior colaboración
con Juan Cesáreo Fernández Losada durante los años
60-70 en el hospital Militar de Madrid, en calidad de adscrito,
en 1901 es contratado y pasa a formar parte de la plantilla del
Hospital Militar de Madrid para la reconstrucción de las
figuras que habían desaparecido tras el incendio del Museo
Anatómico-Patológico en la noche del 8 de febrero
de 1889. Las figuras sobrevivientes y algunas deterioradas estuvieron
depositadas durante un breve periodo de tiempo en el Instituto de
Higiene Militar, y gracias al tesón de Juan Cesáreo
Fernández Losada, se trasladan definitivamente el 9 de julio
de 1901 al Hospital Militar de Carabanchel, siendo Enrique Zofio
el destinado para la conservación y puesta a punto del Museo.
A finales de ese año se realizan unas Actas Facultativas
donde se solicita la adquisición de material instrumental
para proseguir los trabajos escultóricos, citándose
aguarrás, papel de lija, diversos tipos de pinceles, brochas,
barniz, cera virgen, negro de humo, etc. El 30 de septiembre de
1901 se realizó otra Acta Facultativa, donde se indica que
se habían realizado dos nuevas piezas para el museo: Una
de un “mal perforante plantar” y otra correspondiente
a una cabeza con “Leontiasis cranni osea”, que representaban
a dos soldados enfermos.
En la memoria del Hospital Militar de Carabanchel, correspondiente
al año 1909, en el apartado dedicado al “Museo Iconográfico”
se consideran las siguientes Secciones: 1º Dermatología;
2º Sifiliografía; 3º Anatomía normal; 4º
Varios; y 5º Anatomía Patológica. Se indica que
el escultor Don Enrique Zofío confecciona ese año
13 figuras referidas a rupias sifilíticas, lupus sifilítico,
testículos tuberculosos operados y ectopia cicatricial por
carbunco. Posteriormente, en 1910, realiza 10 modelos, que corresponden
a lupus en mano, lupus en ano y glúteos, tumor blanco de
rodilla, tuberculosis pulmonar y varicela de mano. En 1911 se hacen
otros 11 modelos, correspondiendo principalmente a enfermedades
venéreas, tuberculosis y enfermedades epidémicas.
En los años 1912 y 1915 se hace constancia de la realización
de 12 y 10 figuras nuevas. El total de figuras realizadas sería
de unas 56.
¿Qué ha ocurrido con estas figuras? Según los
datos recogidos, el Museo Militar comenzó su declive en 1915,
con diversos cambios y traslados, y en el año 1917 sólo
permaneció en el Museo la sección Anatomopatológica,
trasladándose el resto a la Academia Médico-Militar,
coincidiendo, ese mismo año, con la jubilación de
Don Enrique Zofío. Desde entonces, las figuras dermatológicas
dejan de ser referidas en los diversos catálogos Militares.
Creemos que puesto que Zofío trabajaba para el Museo Olavide,
las figuras pudieron ser trasladadas a éste, ya que hemos
encontrados figuras de Zofío relacionadas con esos temas
(rupias sifilíticas, tumor blanco de rodilla, etc.) que podrían
corresponder a la colección del Museo del Hospital Militar
de Madrid-Carabanchel.
Durante el tiempo que trabajó en el Museo del Hospital Militar,
Zofío fue nombrado encargado del museo en el año 1907,
y suponemos que siguió hasta su jubilación en 1917.
Hemos podido constatar estos datos con informes y publicaciones
de Sanidad Militar, y de ellos hemos sacado la conclusión
de que Enrique Zofío no fue militar, ya que en ninguna de
las referencias se le nombra con ninguna categoría militar,
sino siempre como escultor, pintor, etc. La existencia de su retrato
con uniforme militar y con tres medallas puede ser debido a su participación
en alguna campaña militar ultramarina (quizás en Cuba
o en Las Filipinas).
Otra duda que surge es saber cuál fue la vinculación
de Zofío con Olavide, y por ende con el Hospital de San Juan
de Dios, pues no hemos podido encontrar ningún documento
oficial al respecto. Se encuentra citado como el escultor de las
figuras en algunos trabajos o en el catalogo de 1903, sin indicar
el tipo de relación laboral. También desconocemos
si durante un cierto tiempo trabajó para ambos centros, si
sus figuras pudieron encontrarse en ambos museos o posteriormente,
cuando el museo del Hospital Militar comenzó su decadencia,
las figuras fueron trasladas al Museo Olavide.
No sabemos cómo Zofío entra en contacto con Olavide
y la fecha de sus primeras figuras en el Museo. Tampoco hemos encontrado
ningún dato que nos indique que anteriormente hubiera otro
escultor o se hubieran realizado esculturas dermatológicas
para el museo. El catálogo editado por la Imprenta Provincial
(1903) consta de 367 figuras , todas ellas realizadas por él,
y sólo por las historias clínicas, en donde se indican
el ingreso y el alta del enfermo, es por lo que podemos fijar una
fecha aproximada de la ejecución de cada figura. Así,
sabemos que las primeras figuras con historia clínica datan
de 1880.
La técnica utilizada parece ser que la enseñó
a sus discípulos, entre ellos a José Barta, aunque
no consta que hicieran figura alguna conjuntamente. Es curioso conocer
que todas las figuras realizadas por Zofío estaban numeradas
y costaban de historia clínica adherida a la parte posterior,
mientras que no ocurría lo mismo con las figuras realizadas
posteriormente por Barta y López Álvarez, lo que dificulta
su catalogación.
Al contrario que otros artistas antecesores y coetáneos en
Europa, Zofío, a instancias del responsable del Museo D.
Fernando Castelo, se presta gustoso a enseñar sus procedimientos
de modelado, la composición de la masa, coloración,
etc. a fin de que se perpetúen, no se paralicen, ni se extinga
la vida de este Museo.
La familia poseía terrenos en el Noroeste de Madrid, en la
zona de Carabanchel Alto, junto a los de la familia Usera, los cuales
se venden y se crea un barrio denominado del Dr. Zofío, que
posteriormente pasa a llamarse Colonia del Zofío (como se
la conoce en la actualidad). Existen dos calles dedicadas a esta
familia: La calle Dr. Zofío y la calle Juan Zofío.
Enrique Zofío se casa con Felipa Urosa y tiene tres hijos:
Enrique, que muere prematuramente; Juan, dentista que ejerce su
profesión en la calle Barquillo de Madrid; y Antonio Zofío
Urosa (1868-1923), médico dermatólogo que aparece
en el cuadro que realizan Fernández Gómez y Cubero
del personal del Hospital de San Juan de Dios, en el momento en
que Azúa se incorpora al Centro. En dicho cuadro figura como
Jefe Clínico del Centro, aunque también se cree que
dirigió el Museo Olavide. En Actas Dermosifiliograficas de
1910, Antonio Zofío figura como socio numerario fundador
de la Academia Española de Dermatología, junto con
José Olavide y Malo, hijo de José Eugenio Olavide
(7). Un hijo de Antonio, y nieto de Enrique Zofío, es Juan
Zofío López-Mezquía (1911-1986), quien fue
médico internista, Diplomado en Leprología-Venereología.
Éste ejerció en un principio como médico de
los Ferrocarriles en Madrid, y posteriormente en la provincia de
Jaén, como médico por Oposición de Asistencia
Pública Domiciliaria y del Seguro Obligatorio de Enfermedad.
Al igual que Jules Baretta es el “alma” del museo del
Hospital parisino de Saint Louis, podemos decir que Zofío
fue el “alma” del Museo Olavide por el numero y la calidad
de sus figuras.
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