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Es el más importante de todos y del que poseemos más datos confirmados. A falta aún de sus actas de nacimiento y defunción, sabemos que nace en Madrid, entre 1840-43, falleciendo también en Madrid alrededor de 1915. Vive en el barrio de Carabanchel, y posteriormente en la calle Huertas, muy próximo al Hospital de San Juan de Dios. Es conocido como pintor-escultor, aunque existen indicios de haber pertenecido a la Sanidad Militar (en la foto cedida por sus familiares viste con uniforme militar, con tres medallas en la casaca).

Según datos familiares, a finales del siglo XIX obtiene una beca para desplazarse a París, desconociéndose si entra en contacto con J. Baretta en el Hospital de Saint Louis.

Por datos encontrados recientemente sabemos que Zofío realizo estudios en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, encontrándose dos dibujos uno un estudio de mano y el otro un estudio de cara, al parecer estos dibujos eran lo que se pedían para el ingreso y para pasar curso.
Principal escultor-pintor del Museo Olavide. El traje es de Militar ya que trabajo como escultor en el Museo del Hospital Militar de Carabanchel

En Madrid, en 1857, el médico militar José Díaz Benito es designado para la formación de un “Gabinete Anatómico” de pasta modelada en el Hospital Militar de Madrid, ubicado en el Seminario de Nobles. Como ayudante tiene a otro médico militar, Cesáreo Fernández Losada, que se especializó en modelados de pasta cerámica. Díaz Benito frecuentaba los círculos científicos madrileños y era muy amigo del conocido Dr. Velasco, fundador del hoy museo de Antropología, y con el se había iniciado en la reproducción de figuras anatómicas tridimensionales de estuco, piedra y cera (3). En 1860, Díaz Benito abandona el ejército, quedando el museo a cargo de Cesáreo Fernández Losada. Es por estas fechas cuando creemos que Zofío entra en relación con el Dr. Fernandez Losada y comienza a trabajar, en el denominado Museo Anatómico Patológico del Hospital Militar de Madrid (4). Allí, Zofío realiza figuras anatómicas sobre preparaciones de cadáveres realizadas por el Dr. Losada. Estas figuras son pintadas y montadas sobre un marco de madera, con unas dimensiones de 39x25. Las figuras son distribuidas por numerosas Universidades, para su utilización por los alumnos. Actualmente hay figuras en las Universidades de Santiago, Salamanca y Granada. Todas ellas estaban identificadas con una etiqueta que indicaba: “Clínica Quirúrgica del D.C.F. de Losada. Progreso 5. Madrid. Enrique Zofío Dávila, escultor anatómico. Progreso, 5. Madrid.”

De la relación de Zofío con el estamento militar poseemos muchos datos, al contrario de su relación con el Hospital San Juan de Dios. Sabemos que después de su anterior colaboración con Juan Cesáreo Fernández Losada durante los años 60-70 en el hospital Militar de Madrid, en calidad de adscrito, en 1901 es contratado y pasa a formar parte de la plantilla del Hospital Militar de Madrid para la reconstrucción de las figuras que habían desaparecido tras el incendio del Museo Anatómico-Patológico en la noche del 8 de febrero de 1889. Las figuras sobrevivientes y algunas deterioradas estuvieron depositadas durante un breve periodo de tiempo en el Instituto de Higiene Militar, y gracias al tesón de Juan Cesáreo Fernández Losada, se trasladan definitivamente el 9 de julio de 1901 al Hospital Militar de Carabanchel, siendo Enrique Zofio el destinado para la conservación y puesta a punto del Museo. A finales de ese año se realizan unas Actas Facultativas donde se solicita la adquisición de material instrumental para proseguir los trabajos escultóricos, citándose aguarrás, papel de lija, diversos tipos de pinceles, brochas, barniz, cera virgen, negro de humo, etc. El 30 de septiembre de 1901 se realizó otra Acta Facultativa, donde se indica que se habían realizado dos nuevas piezas para el museo: Una de un “mal perforante plantar” y otra correspondiente a una cabeza con “Leontiasis cranni osea”, que representaban a dos soldados enfermos.

En la memoria del Hospital Militar de Carabanchel, correspondiente al año 1909, en el apartado dedicado al “Museo Iconográfico” se consideran las siguientes Secciones: 1º Dermatología; 2º Sifiliografía; 3º Anatomía normal; 4º Varios; y 5º Anatomía Patológica. Se indica que el escultor Don Enrique Zofío confecciona ese año 13 figuras referidas a rupias sifilíticas, lupus sifilítico, testículos tuberculosos operados y ectopia cicatricial por carbunco. Posteriormente, en 1910, realiza 10 modelos, que corresponden a lupus en mano, lupus en ano y glúteos, tumor blanco de rodilla, tuberculosis pulmonar y varicela de mano. En 1911 se hacen otros 11 modelos, correspondiendo principalmente a enfermedades venéreas, tuberculosis y enfermedades epidémicas. En los años 1912 y 1915 se hace constancia de la realización de 12 y 10 figuras nuevas. El total de figuras realizadas sería de unas 56.
¿Qué ha ocurrido con estas figuras? Según los datos recogidos, el Museo Militar comenzó su declive en 1915, con diversos cambios y traslados, y en el año 1917 sólo permaneció en el Museo la sección Anatomopatológica, trasladándose el resto a la Academia Médico-Militar, coincidiendo, ese mismo año, con la jubilación de Don Enrique Zofío. Desde entonces, las figuras dermatológicas dejan de ser referidas en los diversos catálogos Militares. Creemos que puesto que Zofío trabajaba para el Museo Olavide, las figuras pudieron ser trasladadas a éste, ya que hemos encontrados figuras de Zofío relacionadas con esos temas (rupias sifilíticas, tumor blanco de rodilla, etc.) que podrían corresponder a la colección del Museo del Hospital Militar de Madrid-Carabanchel.

Durante el tiempo que trabajó en el Museo del Hospital Militar, Zofío fue nombrado encargado del museo en el año 1907, y suponemos que siguió hasta su jubilación en 1917.
Hemos podido constatar estos datos con informes y publicaciones de Sanidad Militar, y de ellos hemos sacado la conclusión de que Enrique Zofío no fue militar, ya que en ninguna de las referencias se le nombra con ninguna categoría militar, sino siempre como escultor, pintor, etc. La existencia de su retrato con uniforme militar y con tres medallas puede ser debido a su participación en alguna campaña militar ultramarina (quizás en Cuba o en Las Filipinas).

Otra duda que surge es saber cuál fue la vinculación de Zofío con Olavide, y por ende con el Hospital de San Juan de Dios, pues no hemos podido encontrar ningún documento oficial al respecto. Se encuentra citado como el escultor de las figuras en algunos trabajos o en el catalogo de 1903, sin indicar el tipo de relación laboral. También desconocemos si durante un cierto tiempo trabajó para ambos centros, si sus figuras pudieron encontrarse en ambos museos o posteriormente, cuando el museo del Hospital Militar comenzó su decadencia, las figuras fueron trasladas al Museo Olavide.

No sabemos cómo Zofío entra en contacto con Olavide y la fecha de sus primeras figuras en el Museo. Tampoco hemos encontrado ningún dato que nos indique que anteriormente hubiera otro escultor o se hubieran realizado esculturas dermatológicas para el museo. El catálogo editado por la Imprenta Provincial (1903) consta de 367 figuras , todas ellas realizadas por él, y sólo por las historias clínicas, en donde se indican el ingreso y el alta del enfermo, es por lo que podemos fijar una fecha aproximada de la ejecución de cada figura. Así, sabemos que las primeras figuras con historia clínica datan de 1880.

La técnica utilizada parece ser que la enseñó a sus discípulos, entre ellos a José Barta, aunque no consta que hicieran figura alguna conjuntamente. Es curioso conocer que todas las figuras realizadas por Zofío estaban numeradas y costaban de historia clínica adherida a la parte posterior, mientras que no ocurría lo mismo con las figuras realizadas posteriormente por Barta y López Álvarez, lo que dificulta su catalogación.

Al contrario que otros artistas antecesores y coetáneos en Europa, Zofío, a instancias del responsable del Museo D. Fernando Castelo, se presta gustoso a enseñar sus procedimientos de modelado, la composición de la masa, coloración, etc. a fin de que se perpetúen, no se paralicen, ni se extinga la vida de este Museo.

La familia poseía terrenos en el Noroeste de Madrid, en la zona de Carabanchel Alto, junto a los de la familia Usera, los cuales se venden y se crea un barrio denominado del Dr. Zofío, que posteriormente pasa a llamarse Colonia del Zofío (como se la conoce en la actualidad). Existen dos calles dedicadas a esta familia: La calle Dr. Zofío y la calle Juan Zofío.

Enrique Zofío se casa con Felipa Urosa y tiene tres hijos: Enrique, que muere prematuramente; Juan, dentista que ejerce su profesión en la calle Barquillo de Madrid; y Antonio Zofío Urosa (1868-1923), médico dermatólogo que aparece en el cuadro que realizan Fernández Gómez y Cubero del personal del Hospital de San Juan de Dios, en el momento en que Azúa se incorpora al Centro. En dicho cuadro figura como Jefe Clínico del Centro, aunque también se cree que dirigió el Museo Olavide. En Actas Dermosifiliograficas de 1910, Antonio Zofío figura como socio numerario fundador de la Academia Española de Dermatología, junto con José Olavide y Malo, hijo de José Eugenio Olavide (7). Un hijo de Antonio, y nieto de Enrique Zofío, es Juan Zofío López-Mezquía (1911-1986), quien fue médico internista, Diplomado en Leprología-Venereología. Éste ejerció en un principio como médico de los Ferrocarriles en Madrid, y posteriormente en la provincia de Jaén, como médico por Oposición de Asistencia Pública Domiciliaria y del Seguro Obligatorio de Enfermedad.

Al igual que Jules Baretta es el “alma” del museo del Hospital parisino de Saint Louis, podemos decir que Zofío fue el “alma” del Museo Olavide por el numero y la calidad de sus figuras.