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Según la información
aportada por sus allegados, nació en Barcelona, hacia 1875,
dentro de una familia con múltiples antecedentes artísticos,
especialmente actores de teatro y músicos. Falleció
en Madrid, el 23 de marzo de 1955, y fue enterrado en el cementerio
de la Almudena. En la tumba no existe una lápida que nos pueda
ayudar a confirmar la fecha de su nacimiento.
Su padre, Don José Barta, fue actor cómico, director
de escena y empresario, trabajando con Antonio Vico, Julián
Romea y Loreto Prado, entre otros. Falleció el 27 de septiembre
de 1922. Fue el fundador y decano de la Sociedad de Actores Españoles.
No hemos encontrado familiares relacionados con la medicina entre
sus descendientes, aunque sí hay numerosos artistas: músicos,
actores de cine y teatro, cantantes...
El pintor y escultor José Barta vivió en la calle De
los Tres Peces, número 6, cercana a la calle Atocha. Fue un
pintor renombrado y al que se le concedió la medalla de Oro
del Círculo de Bellas Artes (2). |
| En
su estudio, pintor-escultor personaje bohemio fue el continuador de
Enrique Zofio |
Se desconoce el comienzo de su trabajo
en el Museo Olavide, pero en una película del año 1927
(“La terrible Lección”) aparece mostrando el museo
a una serie de personalidades que visitan el Hospital de San Juan
de Dios, situado entonces en la calle Doctor Esquerdo. En esta misma
película aparecen los Dres. Bejarano, Sánchez-Covisa
y Castelo. (8)
Barta realizó numerosas obras, las últimas de ellas
junto a Rafael López Álvarez, pero no existe constancia
de la realización de alguna figura junto con Zofío,
algo chocante, pues parece que este último debió ser
su maestro y que convivieron algunos años. Tanto las figuras
de Barta como las de Rafael López Álvarez, carecen de
numeración y no tienen historia clínica (al contrario
de las de Zofío), o al menos eso es lo que hemos encontrado
hasta este momento.
Según testimonios familiares, Barta siguió trabajando
en el museo hasta finales de los años 40. Personaje bohemio
y muy querido, sus familiares cuentan la anécdota de que el
cortejo fúnebre se detuvo a su paso ante el Hospital de San
Juan de Dios para hacer una oración. |
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