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| ¡Horror, el niño tiene piojos! |
Su sola mención hace que nos pique la cabeza.
Hablamos de la pediculosis, una infestación cutánea,
más conocida por el término vulgar “tener piojos”
y que es producida por un insecto hematófago –el piojo-
que parasita exclusivamente al ser humano, y que se transmite por
contacto directo, siendo altamente contagioso.
Los tres tipos de piojos, que se localizan en las distintas áreas
corporales, son: el Pediculus humanus capitis o piojo de la cabeza,
el Pediculus humanus corporis o piojo del cuerpo y Phithirus pubis
o piojo del pubis o ladilla. El piojo de la cabeza es el más
común. |
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| Piojo de cabeza. El ciclo interminable |
| Afecta principalmente a los colectivos infantiles,
independientemente del nivel sociocultural. El piojo adulto es un
insecto de 2-3 mm de largo y de color marronáceo. Vive 30 días
en el huésped, y fuera de él sobrevive un máximo
de tres días. La hembra adulta puede poner hasta 300 huevos
o liendres, (a razón de 10 por día). Estos huevos son
pequeñas motas blanquecinas que miden menos de 1 mm y están
unidos firmemente a la base del cabello a través de una sustancia
tipo "cemento". Los huevos se abren en siete o diez días,
dejando salir a unas larvas inmaduras. Una vez sale le larva, el envoltorio
de la liendre se queda pegado al pelo y al cabo de otros siete o doce
días, ésta se transforma en piojo adulto que vuelve
a repetir el mismo ciclo. Zona preferente. El
piojo se aloja sobre el cuero cabelludo y sus zonas preferidas son,
sobre todo la nuca y la parte posterior de las orejas, donde la
temperatura corporal es más elevada. Hay que desterrar la
idea de que el piojo salta o vuela.
Síntomas. El más común es
el picor constante, aunque éste sólo se manifiesta
en el 14-30% de los casos. El picor es debido a una reacción
alérgica a la saliva del piojo y puede tardar una o dos semanas
en aparecer y el rascado intenso puede llevar a excoriaciones e
infecciones secundarias. En una infestación típica,
suelen encontrarse unos diez piojos adultos, junto con multitud
de liendres y larvas. Esta infestación también cursa
la sensación de cosquilleo o de algo que se mueve sobre el
cabello y puede producir irritabilidad.
Diagnóstico certero. Éste debe realizarse
mediante la observación directa. Las claves son: buena luz
y paciencia. Lo mejor es realizar un exhaustivo cepillado sobre
el cabello húmedo con un peine de púas finas, fijándose
especialmente en la zona de la nuca y alrededor de las orejas para
localizar los piojos vivos y las liendres adheridas al pelo. Las
liendres se diferencian de la caspa y el polvo en que éstas
son más difíciles de separar del pelo. Las liendres
más separadas de la base del pelo son indicativo de una infestación
antigua.
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| Para evitar el contagio… |
El piojo se transmite por contacto directo
entre cabezas y aún hay cierta controversia en torno a su
posible transmisión a través de peines, sombreros,
ropas, etc. Pero por lo general, estas son las normas básicas
para darle esquinazo:
Cabeza con cabeza. El momento de mayor riesgo de
contagio es cuando los niños juntan las cabezas para jugar,
hacer un puzzle o cambiar cromos. Hay que explicar a los niños
la importancia de no juntar las cabezas.
Su propia toilette. A la hora del baño,
cada niño de la familia debe tener su toalla y su propio
peine o cepillo. También es aconsejable que en clase, guarde
sus jerséis, cazadoras y gorros en su propia mochila, en
lugar de colgarlos de los ganchos que tienen los armarios de los
colegios, que suelen estar muy juntos.
Cabello recogido. Obviamente, el pelo rapado es
la mejor defensa contra los piojos, pero sin llegar a este extremo,
hay que tener en cuenta que cuanto más corto se lleve el
pelo menores posibilidades hay de contagios. Por eso las infestaciones
son más comunes en las niñas, y conviene recoger el
pelo largo para evitar que la melena suelta llegue a rozar con el
pelo de los otros niños. Cuando los niños jueguen
en grupo, pañuelos y gorros pueden servir como defensa pero
es importante inspeccionarlos después de su uso y evitar
que los intercambien entre ellos.
Wet Combing. El término no está extendido
en España, pero en Estados Unidos se ha puesto de moda esta
técnica con la que los niños aprenden, a partir de
los siete años, a peinarse con una lendrera después
de la ducha y con el pelo mojado.
En constante observación. Observa con detenimiento
al niño y su entorno. Si el niño empieza a rascarse
con frecuencia, se le ve con el pelo muy revuelto o dice que le
pica la cabeza, hay que examinarle de inmediato. Cepíllale
el pelo tres veces al día (esto crea inquietud y puede lesionar
a los parásitos), un piojo herido no pone huevos ni sobrevive
mucho tiempo. Examínale el pelo y el cuero cabelludo al peinarle,
al hacerle la raya, al secarle el pelo etc. Examina los cuellos
de las camisas y las fundas de las almohadas. Los cepillos y los
peines también se deben inspeccionar y lavar a menudo.
Perfumado a diario. Después de lavarle la
cabeza al niño conviene aplicar un suavizante o acondicionador.
Al peinarle diariamente hay humedecerle generosamente la cabeza
con colonia para niños o aplicar gomina.
Productos preventivos. Hay colonias y aerosoles
farmacéuticos que previenen los piojos y que se aplican directamente
sobre el pelo, pero su uso diario está desatando cierta polémica
por las toxinas que contienen estos productos. También hay
madres que por norma, aplican semanalmente un champú para
eliminar piojos. Pero deben saber que están sometiendo a
sus hijos a productos que a la larga pueden tener efectos secundarios.
El uso continuado de estos productos está desaconsejado por
los propios fabricantes y puede ocasionar eczemas y a la larga,
resistencia a los piojos. Es preferible empapar el pelo con una
mezcla de una parte de vinagre de manzana y dos de agua. En los
herbolarios venden esencias que también son útiles
para prevenir la infestación de piojos. Las más efectivas
son la esencia de árbol de té, el aceite de neem y
la esencia pura de lavanda y la de geranio.
Que no cunda el pánico. Si llega una carta
del colegio avisando de una plaga no hay que caer presa del pánico
ni tratar indiscriminadamente a los niños con un pediculicida.
Simplemente hay que revisar más a menudo sus cabezas y estar
pendientes de los signos que podrían indicar la presencia
de piojos.
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| Tratamiento eficaz |
| La detección precoz es el mejor tratamiento
y para ello es importante revisar el pelo de manera rutinaria. En
caso de detectarlos, hay que avisar a los posibles contactos (familia,
colegio, amigos…) y aplicar un tratamiento seguro y eficaz.
Hay que seguir unas pautas de higiene para que el tratamiento sea
eficaz:
- No existe consenso universal sobre la necesidad de desinfectar
las ropas y objetos personales del paciente y otros objetos de la
casa, aunque sí parece adecuada la desinfección de
cepillos y peines sumergiéndolos en alcohol o en agua caliente
durante una hora.
- Otras medidas como el lavado de la ropa (incluidas toallas y sábanas)
en agua caliente, almacenar objetos no lavables en bolsas de plástico
cerradas durante dos semanas o recurrir a la aspiradora para “sanear”
moquetas, coche, etc. son más controvertidas.
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| Existen distintos tipos de tratamiento para combatir
la pediculosis. Algunos más eficaces y recomendables que otros: |
1. Pediculicidas.
En España, los pediculicidas tópicos comercializados
son: la permetrina y otras piretrinas sintéticas, el malatión
o el lindano.
Todos estos productos actúan frente al piojo adulto, y tienen
una actividad menor frente a las liendres. Ninguno de ellos es 100%
ovicida, por lo que con cualquiera de ellos se recomienda realizar
una segunda aplicación al cabo de 7 o10 días para eliminar
cualquier parásito que hubiese podido salir de alguna liendre
remanente.
La permetrina es la sustancia que cuenta con más estudios de
eficacia y la más recomendada y también existen en el
mercado asociaciones de piretrinas con butóxido de piperonilo,
un agente sintético con escasa actividad insecticida que potencia
el efecto neurotóxico de las piretrinas al inhibir las enzimas
responsables de su metabolismo y degradación. El malatión
es un inhibidor irreversible de la colinesterasa. En comparación
a las piretrinas, presenta algunos inconvenientes, como olor desagradable,
precisar de un tiempo de aplicación prolongado (entre 8 y 12
horas) y su carácter altamente inflamable. Además, presenta
una frecuencia relativamente elevada de reacciones cutáneas
y oculares. El lindano es un derivado clorado del benceno. Se ha utilizado
como pediculicida durante muchos años pero su utilidad actual
es muy cuestionada ya que se puede absorber a través de la
piel intacta y tiene toxicidad sobre el sistema nervioso central.
En algunos países se ha prohibido su venta.
2. Eliminación mecánica
La eliminación mecánica de las liendres es un complemento
esencial al tratamiento con pediculicida tópico y también
es una opción posible, pero menos eficaz, en el caso de contraindicación
al tratamiento farmacológico (en casos de niños muy
pequeños o mujeres embarazadas). Para que la eliminación
mecánica funcione como tal sin pediculicidas, requiere motivación,
tiempo y adiestramiento.
Tras realizar el tratamiento con el pediculicida, se deben eliminar
los piojos y liendres usando una lendrera, un peine especial de
dientes largos y separación estrecha entre dientes, preferiblemente
de metal y con las puntas redondeadas. La lendrera debe pasarse
sobre el cabello húmedo, sobre el que el piojo tiene menos
movilidad.
Se requieren entre 15 y 30 minutos (incluso más si el cabello
es largo o muy espeso) para realizar la técnica adecuadamente
y es conveniente repetir el cepillado con lendrera cada 3 o 4 días
durante al menos dos semanas.
Se han comercializado unos peines eléctricos que matan los
piojos cuando hacen contacto con ellos. Deben usarse con el pelo
seco, y en estas condiciones, los piojos se mueven muy rápidamente
y es más difícil acabar con ellos. Además,
hay que tener en cuenta que los peines eléctricos no matan
a las liendres.
3. Por vía oral.
Aunque existen algunos estudios de éxito, el uso para la
pediculosis de algunos fármacos que se publicitan como tal
no está aprobado por lo que se están promocionando
indebidamente.
4. Remedios caseros.
Son eficaces, pero es recomendable utilizarlos como complemento
a los tratamientos farmacéuticos. El más popular es
el uso del vinagre. No es 100% efectivo, pero soltará las
liendres y resultará más fácil peinarlas después
para que abandonen el cabello. Se debe aplicar caliente y cuando
el pelo esté seco y nunca el mismo día en que se utilice
el tratamiento farmacéutico. Una vez aplicado el vinagre,
debe cubrirse el pelo con un gorro de baño o una toalla,
de manera que quede cubierto por completo, dejándolo actuar
durante aproximadamente dos horas. Se deberá repetir este
proceso dos veces a la semana durante un mes. El champú con
aceite de árbol de té que se puede comprar en herbolarios
es eficaz a la hora de asfixiar a los piojos.
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| Cuando los piojos no se van… |
En lenguaje médico se denomina “resistencia”
y en la mayoría de las ocasiones la causa es una mala utilización
de los tratamientos y un incorrecto seguimiento del problema.
En caso de haber seguido correctamente todas las indicaciones, y si
después de la aplicación del tratamiento se vuelven
a observar piojos adultos a las 24 horas, debería cambiarse
el tratamiento habitual por otro alternativo.
Nunca se deben utilizar pediculicidas como tratamiento preventivo,
así sólo se consigue desarrollar una resistencia a estos
productos. |
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un consejo médico y no reemplaza a una consulta con un dermatólogo
profesional cualificado ya que cada paciente y cada caso específicos
requieren atención personalizada |
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