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Piel cabello y alteraciones psicológicas.
La influencia de la depresión y el estrés. |
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| Enfermedades mentales. ¿cuestión de
sexo? |
Según estudios epidemiológicos*estadounidenses,
el 31,2% de las mujeres y el 27,7% de los varones padecen una enfermedad
mental. En España las cifras hablan de un 23,6% y un 15,2
% respectivamente. En conclusión, de cada 100 indivíduos,
20 tiene algún tipo de alteración mental.
*Equipo estadounidense Dessler DSM-III-R como herramienta de clasificación
de las enfermedades mentales.
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| Piel y psique. De la mano |
| Rubor por vergüenza, erección
del vello, sudor por miedo…son los ejemplos más comunes
de que en muchos casos la necesidad de atención psíquica
se formula a través de síntomas o quejas somáticas,
las cuales se localizan frecuentemente en la piel. Tanto es así
que los pacientes con problemas dermatológicos tienen un
20 % más alteraciones psíquicas que la población
en general. Además, al menos un tercio de los que acuden
a los departamentos de Dermatología depende en gran medida
del tratamiento de los factores emocionales.
En definitiva, una enfermedad mental puede, como apunta la Dra.
Aurora Guerra*, repercutir claramente en la piel. Por ejemplo, la
obsesión de arrancarse el pelo o tricotilomanía es
una forma de TOC (trastorno obsesivo compulsivo), de la misma forma
que el que se lava las manos 50 veces al día o el que necesita
abrir y cerrar una puerta al salir de casa varias veces. Pero también
puede invertirse el proceso, y una enfermedad de la piel puede provocar
una enfermedad mental.
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| El estrés. Protagonista |
Estrés agudo. Sucede
cuando un acontecimiento es percibido como una amenaza inmediata,
capaz de producir una conmoción interna: la muerte de un
ser querido, un divorcio, una mudanza, un accidente, o el diagnóstico
de una enfermedad. Dentro de la dermatología, el estrés
agudo se presente cuando el paciente descubre que tiene un melanoma,
psoriasis crónica, etc.
¿Cómo repercute este tipo de estrés
en la piel? Empeorando rápidamente enfermedades
cutáneas como el acné, la psoriasis, la dermatitis
atópica, el liquen o las úlceras bucales entre otras;
en el cabello puede empeorar una alopecia areata o aparecer una
caída brusca, lo que se denomina efluvio telógeno.
Estrés crónico. Se produce ante
una situación de estrés mantenido. Es decir, cuando
padecemos una situación agobiante de forma habitual, bien
laboral, amorosa o por enfermedad.
¿Cómo repercute en la piel? Una vez
aparecen este tipo de estrés puede dificultar la curación
de las enfermedades mencionadas: acné, soriasis, dermatitis,
liquen, etc; y puede contribuir a empeorar la alopecia, tanto masculina
como femenina.
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| Depresión, un caso a parte |
Alteraciones en la piel que causen
depresión. Por un lado, las alteraciones cutáneas
crónicas como el acné, la calvicie, la dermatitis
y otras, pueden inducir a cuadros depresivos, que si aparecen durante
la pubertad, pueden llevar a personalidades introspectivas y solitarias,
o incluso agresivas. Si aparecen más adelante suelen producir
ansiedad, inseguridad, impotencia e insomnio, afectando a su vida
social, laboral, familiar y sexual. De hecho, un estudio realizado
por Gupta sobre pacientes con acné encontró que el
5% habían pensado alguna vez en el suicidio.
Depresión como causante de alteraciones en la piel.
Desde el punto de vista contrario, también la depre puede
favorecer una visión de la propia imagen corporal anormal
o provocar síntomas como los que se dan en la anorexia o
la bulimia: caída del pelo, piel seca, tendencia a los hematomas,
erosiones en el dorso de las manos, hiperqueratosis en los nudillos,
etc. También favorece los hábitos compulsivos como
la tricotilomanía (manía de arrancarse el cabello)
o las excoriaciones neuróticas (lesiones) en el acné.
Otros síntomas habituales de la depresión en la piel
pueden ser el picor generalizado (prurito), urticaria, síndromes
de púrpura psicógena (extravasación hemática
o salida de sangre), de dolor sin causa aparente como la glosidinia
(dolor en la lengua y la boca) y la vulvodinia (molestias en la
vulva).
“A veces, enfermedades cutáneas que no responden
a los tratamientos de la forma esperada, no son otra cosa que síntomas
de la depresión”, explica la Dra. Guerra.
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| ¿Hay tratamiento? |
| “El paciente dermatológico-psiquiátrico
necesita una ayuda múltiple, que en ocasiones debe provenir
de una única fuente: el dermatólogo, ya que los pacientes
que llegan a él a menudo no están preparados emocionalmente
para ser derivados al psiquiatra, comenta la experta. “La
formación del dermatólogo en los aspectos de la psiquiatría
relacionados con la piel se convierten así no ya en una opción,
sino en una necesidad”. |
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un consejo médico y no reemplaza a una consulta con un dermatólogo
profesional cualificado ya que cada paciente y cada caso específicos
requieren atención personalizada |
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