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La localización y restauración de las figuras existentes en el Museo Olavide ha sido una asignatura pendiente para los dermatólogos durante los últimos 50 años. Muchos de los dermatólogos actuales no llegamos a conocer dicho museo. Algunos, ya jubilados, lo recuerdan vagamente como el lugar donde se podían observar figuras de cera almacenadas dentro de unas vitrinas acristaladas, pero todos sabíamos, por lo que relataban nuestros maestros, de la existencia de tan maravillosa colección de modelados de cera, con un inestimable valor sentimental, histórico y crematístico.

Por una serie de causas, muchas de ellas fortuitas, no se tienen datos precisos ni documentación acerca museo antes de los años 1940, pues creemos que muchos de ellos desaparecieron, junto con la mayoría de los datos relativos al Hospital de San Juan de Dios, el 19 de Noviembre de 1936, cuando una bomba de la aviación cae sobre el edificio de la Diputación Provincial, situada en la Cuesta de Santo Domingo esquina a Fomento, perdiéndose la mayoría de los documentos y archivos de este Hospital.

Los únicos datos obtenidos sobre el cierre del museo son los de un artículo de ABC, dentro de un reportaje sobre los museos de Madrid, en donde el periodista Pedro Crespo entrevista a Rafael López Álvarez, que se encuentra embalando las figuras de cera en unas cajas.

Entre los años 1960 hasta su cierre, a finales de 1967 o principios de 1968, el museo languidece lentamente y su existencia es casi desconocida para los propios dermatólogos, encontrándose escasas referencias a él. La investigación de este periodo de nuestra historia se complica aun más cuando se derriba el Hospital de San Juan de Dios y comienzan las obras de la Ciudad Sanitaria Francisco Franco, actualmente conocida como Hospital General Universitario Gregorio Marañón. Antes del derribo, don Rafael López Álvarez, Diplomado en Bellas Artes y uno de los escultores de las figuras de cera dermatológicas de este museo, es quien se encarga de embalar los modelados en más de 200 cajas, que serían depositadas posteriormente en un lugar desconocido.

Existen informes y reportajes periodísticos que indican que el museo llegó a poseer una colección de unas 1.500 figuras, aunque no se indica que estuvieran alguna vez todas ellas expuestas. Creemos que el museo, en su última etapa en la calle Dr. Esquerdo, no tenía expuestas la colección completa, sino una selección de figuras que rondarían las 300. Pero, basándonos en que entre las cajas actualmente recuperadas encontramos algunas con sello de cierre de los años 1902 a 1909, es evidente que el número total de modelados superaría ampliamente el de 300.
A partir del momento del cierre del museo, las figuras, junto con su documentación, comienzan un largo peregrinaje hasta nuestros días. Se pueden documentar más de 4 lugares distintos donde la Diputación Provincial, hoy la Consejería de Salud de la Comunidad de Madrid, ha estado localizada.

A la problemática que supone para la documentación estos traslados, se añade el hecho de que en los últimos años la Consejería de Salud de la Comunidad está ubicada en distintos edificios, por lo que la documentación existente se encuentra dispersa y es difícil de localizar.

Durante más de 40 años estas cajas permanecieron en un edificio anexo al Francisco Franco, actual Hospital Gregorio Marañón, en el lugar correspondiente a la antigua Consejería de Sanidad, contigua a la antigua maternidad. Se trataba de una nave en mal estado y que no reunía las condiciones adecuadas para la conservación de los moldes. En los últimos años, con la edificación de la nueva maternidad en dicho lugar, las figuras vuelven a desaparecer.
A finales del los años 80 llega una petición a la Comunidad de Madrid para poder retratar unas figuras existentes en el antiguo Hospital de San Juan de Dios, con el fin de realizar la tesis “Contribución al estudio de D. José Eugenio de Olavide y su obra”, de Jaime José Padrón Lleo, dirigida por el Prof. Joaquín Calap Calatayud. Entonces, don Carlos Gasca Ferré, Jefe del Servicio del Patrimonio y Asuntos Generales del Servicio Madrileño de Salud, busca y localiza unas cajas con figuras almacenadas en las dependencias de la Comunidad de Madrid, junto a la antigua maternidad, y cede las fotografías necesarias para dicha tesis.
Apertura del cajón donde se encontraba la “Mujer Herpética”.
Vista general de la exposición de figuras recuperadas durante el XXXIV Congreso Nacional de Dermatología celebrado en Madrid 24-27 Mayo 2006
Almacén del Hospital del Niño Jesús donde se encontraron las cajas el 27-12-2006
Documento de la Comunidad haciendo entrega de las figuras del Hospital de Niño Jesús
En 1987, el Prof. Antonio García Pérez y el Dr. Pablo Lázaro expusieron unas 20 figuras en el XI Congreso Ibero-Latino-Americano de Dermatología en Madrid. Posteriormente, a finales de los años 90, el Prof. García Pérez y el Dr. Emilio del Río realizan diversos trabajos relacionados con la Historia de la Dermatología madrileña, el Hospital San Juan de Dios y el museo Olavide; trabajos y publicaciones que aportan numerosos datos para esta investigación (6,7,8,9,10,11,12).
En 2002, por medio de la Comunidad de Madrid, se entrega al Profesor José Manuel Reverte (Director del Museo de Antropología Médica y Forense de la Universidad Complutense de Madrid) una serie de figuras para su restauración, y el equipo del Profesor Reverte (Amaya Maruri, Adriana Mora y David Aranda) llegan a restaurar más de cien modelados de cera, se plantea a la Junta de la Academia la posibilidad de su recuperación. En un primer momento, las figuras siguen siendo restauradas por el equipo del Profesor Reverte, con fondos de la AEDV, para posteriormente ser cedidas en propiedad a la Academia Española de Dermatología y Venereología.

Faltaba el grueso de la colección, la cual, siguiendo las indicaciones del Prof. Reverte y con la colaboración de don Carlos Gasca Ferrer (Comunidad de Madrid) pudimos localizar: Se encontraba en una naves existentes en el Hospital del Niño Jesús, donde había sido trasladada cinco años atrás por la Comunidad de Madrid. En ese momento, estas naves iban a ser derribadas para la construcción de nuevos servicios del Hospital del Niño Jesús.

De este modo, el 27 de Diciembre del 2005, en el Hospital del Niño Jesús y con la colaboración inestimable del Dr. Antonio Torrelo, se realizó el recuento y clasificación de las 120 cajas existentes. Las cajas tenían un tamaño muy diverso, superando algunas los 1,80 metros de altura. Su estado de conservación era, por lo general, bueno, aunque algunas cajas se encontraban rotas o abiertas.

El contenido de estas cajas era desconocido. Lo normal era encontrar de 4 a 6 figuras por caja, pero en otras se han encontrado cuadros, moldes de escayola o alguna estatua, sin haberse podido identificar su procedencia por el momento.

Una vez clasificadas todas las cajas, se trasladaron, por medio de una empresa especializada (Gil Stauffer), a un depósito de contenedores en San Fernando de Henares, lugar que reúne unas condiciones adecuadas de conservación.

La junta directiva de la AEDV, presidida por el Prof. José Luis Díaz Pérez, aprobó con fecha de Febrero de 2006 la contratación de los tres restauradores del equipo del Prof. Reverte (Amaya Maruri, Adriana Mora y David Aranda) y un presupuesto para poder llevar a cabo la recuperación y restauración de las figuras existentes.
En 2006, durante el XXXIV Congreso Nacional de la AEDV (Madrid, 24-27 de Mayo) se realizó una exposición de las 40 figuras mas características que habían sido recuperadas y restauradas hasta la fecha. Esta exposición constituyó todo un éxito y sirvió para que todos los dermatólogos españoles conocieran el proyecto de recuperación de este tesoro de nuestra Dermatología.

En la actualidad aún existen más de 100 cajas por abrir, desconociéndose su contenido. Creemos que en alguna de ellas puede existir documentación del Museo, lo que nos daría mayor información y despejaría muchas dudas acerca del funcionamiento de dicho centro, por lo que no es impensable que dentro de algunos años se tengan que revisar los datos aportados en este trabajo.

Creemos que la recuperación de estas figuras tiene un valor no solo sentimental e histórico, sino que nos debe servir para que podamos comprender el esfuerzo y el cariño por la enseñanza que hicieron nuestros antepasados en una época donde no existían los adelantos actuales.